En especial en algunos países americanos, sufrimos las consecuencias de no contar con verdadereos planes de estudios con curriculum contextualizados, o regionalizados a las características de ciertas comunidades de aprendizaje, y por ende, el fracaso escolar se hace completamente notorio y muchas veces alarmante, cuando se muestran bajos resultados educativos por parte de las instituciones u organismos de evaluación a nivel nacional o internacional.
Reconociendo que existe esta incongruencia entre el currículum formal(para este caso lo referiré a los planes y programas educativos) y el currículum real, me parece que el papel que desempeñamos los docentes de todos los niveles educativos es crucial y relevante para esa transformación del acto educativo tan anheladamente soñado desde hace varias décadas en las que conscientemente nos dimos cuenta que el mundo avanza vertiginosamente, y que la ciencia y la tecnología han hecho que la demanda del nuevo hombre se base con características de un conocimiento globalizado,(epistémico, axiológico, incluyente social, y saber hacer uso de las tic´s) en el caso del docente, éste no se aparta de la misma visión, por lo que es a partir de su formación y de los procesos de actualización que debe acercarse más a estos nuevos esquemas y niveles de conocimiento.
Algo que he considerado como punto de partida para favorecer el proceso de transformación en el ámbito educativo, no visto desde la instrumentación de la política educativa que sería lo más recomendable, sino desde lo que se hace en la cotidianidad y en la experiencia real, lo abordo en los siguientes tópicos y formas de intervención:
- La actitud docente. no es posible transformar algo, si el docente no está dispuesto a verse a si mismo, para conocer sus fortalezas y debilidades, e iniciar un proceso que le permita fortalecer las áreas en las que tiene carencias. En este sentido, su actitud positiva lo guiará hacia hacia la mejora permanente. ( red latinoamericana para la transformación docente 2001). Considero que esta parte implica desaprender para aprender.
- La búsqueda y actualización de nuevos conocimientos. esto no es posible sin lo primero, es decir, desde la formación inicial se debe privilegiar esta parte. Influimos se quiera o no los docentes, para que los estudiantes se posicionen verdaderamente como tales, por ello es que las tareas y los roles que realiza el docente son exhaustivas, primero porque tiene que organizarse el proceso de aprendizaje donde incluya formas e ideas para resolver problemas cotidianos y otros no comunes, y por otro lado, motivarlos a la investigación permanente, es decir, a la búsqueda, selección y uso de información, la cual pueda procesarla metacognitivamente. conocer otras teorías globales o de aprendizaje, no basta si no se aprende a intervenir racionalmente y aplicar la teoría a la práctica. Si logramos desarrollar en los estudiantes una actitud sorprendente hacia lo nuevo y desconocido, entonces habremos, dado un paso hacia uno de los objetivos de la educación.
- La actualización permanente. Considero que acceder a otros niveles de conocimientos a partir de la formación y la actualización, permite entender mejor los cambios actuales en el mundo, y sobre todo lo que se desea en la educación. En este sentido, el docente debe estar actualizado para ofrecer mejores propuestas de intervención pedagógica.