jueves, 5 de agosto de 2010

Reflexionando la docencia, para ofrecer verdaderos ambientes de aprendizaje.

 He tomado solamente unos breves momentos de mi tiempo para poder hacer una reflexión sobre la importancia que reside en la docencia en estos tiempos tan difíles para la vida social, económica, politica, cultural y moral de los paises,  ya que todavia soy uno de aquellos docentes que creo y considero firmemente que es en la educación donde está la clave para la transformación de los sujetos, no para el cambio, puesto que han habido muchos cambios y poco hasta hoy ha cambiado en el ámbito educativo .

En especial en algunos países americanos,  sufrimos   las consecuencias de no contar con verdadereos planes de estudios con curriculum contextualizados, o regionalizados a las características de ciertas comunidades de aprendizaje, y por ende, el fracaso escolar se hace completamente notorio y muchas veces alarmante, cuando se muestran bajos resultados educativos por parte de las instituciones u organismos de evaluación a nivel nacional o internacional.

Reconociendo  que existe esta incongruencia entre el currículum formal(para este caso lo referiré  a los planes y programas educativos) y el currículum real, me parece que el papel que desempeñamos los docentes de todos los niveles educativos es crucial y relevante para esa transformación del acto educativo tan anheladamente soñado desde hace varias décadas en las que conscientemente nos dimos cuenta que el mundo avanza vertiginosamente, y que la ciencia y la tecnología han hecho que la demanda del nuevo hombre se base con características de un conocimiento globalizado,(epistémico, axiológico, incluyente social, y saber hacer uso de las tic´s) en el caso del docente, éste no se aparta  de la misma visión, por lo que es a partir de su formación y de los procesos de actualización que debe acercarse más a estos nuevos esquemas y niveles de conocimiento.

Algo que he considerado como punto de partida para favorecer el proceso de transformación en el ámbito educativo, no visto desde la instrumentación de la política educativa que sería lo más recomendable, sino desde lo que se hace en la cotidianidad  y en la experiencia real, lo abordo en los siguientes tópicos y formas de intervención:


  • La actitud docente. no es posible transformar algo, si el docente no está dispuesto a verse a si mismo, para conocer sus fortalezas y debilidades, e iniciar un proceso que le permita fortalecer las áreas en las que tiene carencias. En este sentido, su actitud positiva lo guiará hacia  hacia la mejora permanente. ( red latinoamericana para la transformación docente 2001). Considero que  esta parte implica desaprender para aprender.
  • La búsqueda y actualización de nuevos conocimientos. esto no es posible sin lo primero, es decir, desde la formación inicial se debe privilegiar esta parte. Influimos se quiera o no los docentes, para que los estudiantes se posicionen verdaderamente como tales, por ello es que las tareas y los roles que realiza el docente son exhaustivas, primero porque tiene que organizarse el proceso de aprendizaje donde incluya formas e ideas para resolver problemas cotidianos y otros no comunes, y por otro lado, motivarlos a la investigación permanente, es decir, a la búsqueda, selección y uso de información, la cual pueda procesarla metacognitivamente. conocer otras teorías globales o de aprendizaje, no basta si no se aprende a  intervenir racionalmente y aplicar la teoría a la práctica. Si logramos desarrollar en los estudiantes una actitud sorprendente hacia lo nuevo y desconocido,  entonces habremos, dado un paso hacia uno de los objetivos de la educación.
  • La actualización permanente. Considero que acceder a otros niveles de conocimientos a partir de la formación y la actualización, permite entender mejor los cambios actuales en el mundo, y sobre todo lo que se desea en la educación. En este sentido, el docente debe estar actualizado para ofrecer mejores propuestas de intervención pedagógica.
Me parece entonces que, la transformación educativa corresponde en parte, a lo que se hace en la escuela, es decir, no se trata de legitimar el curriculum formal, sino de entenderlo, adecuarlo y aplicarlo  en el contexto real en el que se desenvuelve el docente, tomando en cuenta  a  quien vá dirigido el curriculum (incluye estado emocional, nivel socio económico, características culturales, entre otros), para que haya congruencia en lo que se enseña y lo que se aprende( o viéndolo de otra forma, en lo que realmente quieren aprender los alumnos). Con ello no quiero decir que, hay que obviar los planes y programas de estudios, simplemente hay que adecuarlos al contexto. Esto significa trabajo, organizar la enseñanza, planear, etc. pero al fin de cuentas, es lo apasionante de la labor docente, para quien lo ve de esta manera, y ha aprendido a vivir la docencia con sus exigencias y noblezas,  estoy seguro que me dará la razón.Para terminar, me parece que, todo lo anterior debIera centrarse en la parte axiológica del individuo, es decir, hay un valor que yo lo he considerado, trascendental en lo que se hace y cómo se hace, me refiero a la honestidad; ser honesto con lo que se enseña, con el uso del tiempo, con la formación personal, con las relaciones que se gestan dentro y fuera del aula, con la planificación docente, con la evaluación etc. En este sentido, estaremos consientes que lo que se hace tiene que trascender.