lunes, 21 de marzo de 2011

CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA DOCENTE: Reflexionando la docencia, para ofrecer verdader...

CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA DOCENTE: Reflexionando la docencia, para ofrecer verdader...:

REFLEXIÓN SOBRE LA AUSENCIA PEDAGÓGICA DEL PROFESORADO EN LA EDUCACIÓN PARA FAVORECER APRENDIZAJES EN LOS ALUMNOS.

El posicionamiento de la sociedad del conocimiento y de la información en el contexto mundial, representa hoy un nuevo paradigma a la que hay que dirigir la mirada para descifrar las formas de cómo atender a este tipo de sociedad actual. Con ello, las exigencias en el sujeto contemporáneo, debido a la vertiginosidad con la que avanza y se desarrolla la tecnología, el uso y manejo de la información y la teorización, requiere específicamente en el ámbito educativo de un profesor que esté, sino a la par de este fenómeno social, por lo menos con una actitud incluyente que le permita en primer lugar reconocerse como un sujeto que aprende y que desea apropiarse del conocimiento, en segundo lugar que ponga en práctica las habilidades cognitivas adquiridas en el proceso formativo y aquellas que le proporciona la experiencia docente y en tercer lugar que contagie a otros a ser diferentes. Esta mirada al docente, representa un imaginario ideal que dista mucho de lo poco que actualmente realiza en el aula. No se puede negar que hay muchos factores que han propiciado que el desempeño en los alumnos sean bajos y por consecuencia, los resultados educativos que ha obtenido México en estos últimos años sean malos.

Las evaluaciones aplicadas por las instituciones de evaluación; Seneval, prueba enlace y Pisa, entre otras, las cuales son las encargadas de poner de manifiesto el desempeño de los docentes y alumnos sobre lo que se hace en las aulas en los diferentes niveles educativos así lo han revelado. Los resultados han arrojado que la educación en México se encuentra en los últimos lugares a nivel mundial desde hace ya varios años. Según informe de la OCDE Cuba y Argentina, en ese orden, lideran los sistemas educativos en Latinoamérica en el nivel primaria; aunque Chile no es miembro de la OCDE, se encuentra incluido en el estudio de dicha organización como nación asociada a la prueba PISA y destacada por tener mejores logros que México, tanto en nivel superior como en desempeño educativo general. Llama también la atención que Finlandia, un país pequeño desde hace varios años ha ocupado el primer lugar con la mejor educación a nivel internacional, pero también sorprende que, sea el profesor y el rol que desempeña lo que en su mayor parte ha permitido este gran logro.

Con relación a este respecto, según la bella fórmula de Philippe Meirieu [1996], el profesor debería hacer importantes cambios de identidad en la enseñanza, ante lo cual hago mención dos que a mi parecer hay que considerar.

  1. Reconstruir una relación con el saber menos encerrada en una jerarquía que va del saber erudito desencarnado, a los saberes sin nombre salidos de la experiencia, es decir, comprender que los saberes siempre se anclan, en última instancia, en la acción.
  2. Despedirse del dominio de la organización de los conocimientos en la inteligencia de alumno. Es decir, reconocer las posibilidades de los alumnos, para iniciar el aprendizje.

Estas dos movilizaciones planteadas anteriormente, sugieren un tipo de profesor posicionado en la realidad contextual con una mentalidad nueva, es decir, un sujeto que pretende construir conocimientos a partir de la acción misma, de la articulación entre el saber y el hacer (teoría-práctica) y en el mismo sentido, reconocer que el alumno ya no es el mismo de hace varias décadas, que todo lo esperaba del profesor y su dependencia de él era total; hoy con la incorporación de la tecnología a la educación se ha privilegiado el aprendizaje de éstos, hay más posibilidades para incursionar en otros ambientes de aprendizaje y con ello favorecer a los alumnos en la forma como aprenden.

Sin embargo, algo que es muy claro y que no hay necesidad de demostrar, es que aún hay inercias en el sujeto (docente) que no le favorecen a ser mejores y hacer que su práctica trascienda.

Dentro de algunas situaciones que desfavorecen la progresión de los aprendizajes, ubico en primer lugar a la Comodidad intelectual, como un problema de la inercia, debido a que es una consecuencia de no situarse frente a la realidad para reflexionarla y analizarla con una disposición crítica. Es decir, la mayoría de los docentes de todos los niveles educativos, se colocan frente a la realidad pero de forma determinada, “segura” y con ello limitada, para permanecer dentro de un mundo que los contiene. Esto lleva a buscar la seguridad en lo determinado, por eso siempre se busca límites (seguridad). La realidad es indeterminada, “develar la realidad no siempre es satisfactorio”, ya que en este descubrimiento de máscaras siempre habrá algo que incomode, mayormente si se trata de lo que hacemos o generamos como docentes.

En segundo lugar, el conformismo profesional, que como impedimento no permite avanzar en el descubrimiento del conocimiento. Una parte obedece a la poca motivación que existe a la profesionalización, de modo que no se cuente con las herramientas epistémicas que brinden la posibilidad de enfrentar y resolver los problemas mediante el conocimiento, y lo otro, es no poner en acción la mente para percibir las anomalías de la realidad a partir del paradigma racional, es decir, desde la subjetividad del sujeto; esto supone cuestionar siempre con preguntas nuevas al conocimiento, como producto de lo que se sabe y lo que se desea conocer.

Esto es en parte lo que no hacen los docentes, casi no se dedica un tiempo para cuestionar y reflexionar lo que se hace en el aula, y si en su minoría algunos docentes logran llegar hasta esta parte, por llamarlo así, se hace de manera superficial e ínfima. Por ello, es necesario, hacer énfasis en lo siguiente como una posibilidad de reflexionar, entender y mejorar la tarea diaria del docente.

La reflexión en la acción:

Para abordar esta parte, me gustaría recuperar nuevamente una frase de Mouriu, en la entrevista que le hiciera Casalt, Judith (2007), “es responsabilidad de educador provocar el deseo de aprender”. Esta expresión deja en claro que, uno de los actores educativos que puede favorecer el aprendizaje de los niños o quizás detenerla, es el docente. Por ello, reflexionar la práctica docente se hace necesario, o más bien urgente, ya que “una práctica no reflexionada y sin análisis vislumbra un horizonte desfavorable”.

Ahora bien, ¿Por qué es necesario reflexionar la práctica docente? En lo personal veo dos cuestiones importantes; la primera tiene que ver con que nos permite ser más conscientes de lo que estamos haciendo en el aula, y lo segundo, derivado de lo primero es tomar las decisiones sobre las mejores formas de atender las necesidades de los alumnos; con mayor precisión los problemas que se derivan del proceso de aprendizaje.

Para ir concluyendo, la reflexión es sin lugar a dudas uno de los elementos más relevantes para dar respuestas a los cambios de la sociedad actual, sin embargo esta reflexión no está orientada sólo a "pensar", sino vinculada a aspectos evaluativos y autoevaluativos de la realidad y de nuestro quehacer docente. Pérez Gómez (2007) afirma: “La reflexión implica la inmersión consciente del hombre en el mundo de su experiencia, un mundo cargado de connotaciones, valores, intercambios simbólicos, correspondencias afectivas, intereses sociales y escenarios políticos”. Desde luego en este contexto las "representaciones" de quienes interactúan en este escenario se vuelven un insumo relevante para la comprensión de los fenómenos involucrados en los procesos de prácticas pedagógicas.

Dr. Domingo Ramírez García.